La Gala Internacional de Estrellas de la Danza Mundial celebró su edición 17 con una experiencia profundamente artística y transformadora. El evento estuvo protagonizado especialmente por cuidado del virtuosismo y la técnica depurada, controlada y precisa, y puso en primer plano la dimensión humana de los intérpretes, su capacidad de comunicar, de conmover y de trascender el escenario.
En esta ocasión participaron Canadá, Estados Unidos, Cuba, España y la República Dominicana, con intérpretes que fueron cómplices de un encuentro escénico donde convergieron piezas de extraordinaria belleza y mensajes de gran carga emotiva y valor humano. La propuesta destacó además por su originalidad, creatividad y musicalidad, con músicas originales y coreografías concebidas especialmente para estas técnicas y para los artistas participantes.
Se apreciaron lenguajes y estilos que rara vez coinciden en una misma gala: desde la elegancia de la bolera hasta la expresividad de la técnica Limón, en un desafío integral asumido por cada intérprete con el objetivo de tocar el alma de los espectadores. Cada pieza fue un puente sensible entre el escenario y el público, construyendo una experiencia compartida de emoción y reflexión.
El evento culminó envuelto en un espíritu de solidaridad que define estas galas en todos estos tiempos: un compromiso firme a favor de la niñez vulnerable. Desde sus inicios, la Fundación Nido para Ángeles apostó por el arte como vehículo de transformación social, comenzando precisamente con una gala de danza: el primer evento benéfico dedicado a esta causa noble.
Este emprendimiento social ha impactado a más de miles de niños y niñas, y a más de 500 familias, ofreciendo hoy un programa integral que alcanza a 245 familias de manera directa. A lo largo de los años, estas galas han acompañado ese crecimiento, desarrollándose y madurando hasta convertirse en un evento trascendental en la República Dominicana.
Se trata de una celebración donde la unión de países se convierte en un acto de solidaridad concreta hacia una causa necesaria para tantas familias que lo necesitan. Al mismo tiempo, su creadora —artista con una profunda vena de danza y un ADN marcado por el movimiento— ha logrado que su visión cultural continúe elevándose. Ya no solo a través de pasos y coreografías, sino mediante una misión que trasciende el escenario: la labor de dar vida, esperanza y oportunidades a los ángeles que más lo necesitan.